Un equipo de investigadores japoneses realizó un experimento con 22 automóviles (ver vídeo). Los vehículos debían dar vueltas por una gran rotonda a 20 km/h. Para un conductor no es difícil mantener ese ritmo y las posibilidades de perder el control del coche o ponerse nervioso son menores que a una velocidad mayor. A pesar de ello, tras un par de vueltas se forma un atasco.

(vía El determinismo de un atasco » I Love Bicis » Blogs EL PAÍS)